Con caravana fue recibido por las calles de Villavicencio Ricardo Ovalle (buso claro), luego de ganar una etapa en la Vuelta a Colombia de 1965. / Foto cortesía Idermeta.

El día en que la Vuelta a Colombia vio victorioso al ‘Llanero Solitario’

Ricardo Ovalle Romero es por ahora el único ciclista que representando al Meta, ha ganado una etapa de la Vuelta a Colombia en toda su historia.

Ni el más optimista de todos los 104 corredores que tomaron la partida en la XV edición de la Vuelta a Colombia de 1965, se habrían imaginado que ese sábado del 20 de marzo, el pedalista apodado por Carlos Arturo Rueda como ‘El Llanero Solitario’ iba a dictar catedra en la cuarta etapa del evento ciclístico más importante de nuestro país.

Esa mañana muy temprano y antes de iniciar la fracción que los llevaría de El Socorro a Tunja sobre 166 kilómetros, Ricardo de 25 años, quien corría para el equipo Meta Independiente con el número 82 en su espalda y patrocinado por el Sorteo Súper Extra de Navidad, amaneció con la firme idea de ser protagonista principal y no un simple actor secundario.

El ‘Llanero’ Ovalle, hijo de don Julio Cesar y doña Clara Cecilia, había llegado de Bogotá a Villavicencio a mediados de la década del 50, y alentado por su padre, decidió entrenar ciclismo con los gomosos de la época, quienes años más tarde, comenzarían sus participaciones en certámenes de orden nacional representando al departamento.

Empieza la fiesta

Ese día le dije a mi técnico Mario Garcés que me alistara unos tubulares y una bomba porque me iba a escapar temprano, pero no me paró bolas, entonces le dije al mecánico y de una me amarró los repuestos al sillín” recuerda con claridad Ovalle Romero.

La etapa comenzó sobre las 8 de la mañana y rápidamente se armó una fuga de 5 pedalistas incluido el metense y Pedro J. Sánchez conocido como ‘El León del Tolima’. Liderando la fracción con el grupo de punta, el ´Flaco´ Ovalle sufrió un pinchazo en su rueda trasera que lo obligó a bajarse de su caballito de acero y despincharla el mismo, pues su carro acompañante nunca apareció. El desespero al ver que sus compañeros de aventura se alejaban cada vez más, le hizo arreglar el desperfecto de su rueda en menos de 1 minuto e iniciar la persecución al lote puntero.

En una empinada los cogí y seguí de largo por esa carretera destapada, les saqué una buena distancia y no paré de pedalear”. Tales recuerdos frescos en su mente, lo hacen detener su relato para contar lo que él considera algo imborrable: “Pasando por Arcabuco me sentí solo, el vehículo con mi técnico aun no aparecía y de pronto se me acercó una patrulla de la Policía con un oficial que me gritó ¿qué necesita paisano?, a lo cual le respondí que tenía mucha hambre”; metros más adelante, ese mayor o coronel oriundo del Meta le dio comida para afrontar el resto de la etapa.

Ricardo Ovalle en la Vuelta a Colombia de 1965.

El último esfuerzo

Sobre las 12 meridiano y a medida que se acercaba a la llegada, sus fuerzas comenzaron a disminuir; todavía quedaba el ascenso al Alto del Sote, tomar el descenso de 7 u 8 kilómetros y afrontar los últimos 1.500 metros de pura empinada que hay antes de llegar a la plaza principal de Tunja.

Ahí pensé que me iba a desmayar, esa subida era muy dura, pero el solo hecho de saber que me daba pena bajarme de la bicicleta y llegar caminado a la meta, me hicieron sacar fuerzas no sé de dónde y poder levantar los brazos en señal de victoria.

Ocho minutos después llegaron los consentidos de la carrera encabezados por Martin Emilio ‘Cochise’ Rodríguez, Roberto ‘Pajarito´ Buitrago, Javier ´Ñato´ Suárez y Pablo Hernández entre otros, quienes vieron como este llanero, les dio una verdadera clase de ciclismo en una etapa en la que solo el propio Ovalle, tenía claro que se la podía ganar desde la largada.

Al final Javier Suárez se coronó campeón de esa edición de la Vuelta a Colombia y el metense de crianza, que llegó a Villavicencio cuando apenas superaba los 10 años a trabajar en el taller de su papá, se ubicó noveno en la clasificación general a 1 hora, 6 minutos y 49 segundos del vencedor.

A sus 77 años, Ricardo Ovalle es recordado como el ´Llanero Solitario’ en la época dorada del ciclismo colombiano.

Tal hazaña de un corredor vistiendo los colores del Meta y que no se repite hace 52 años, le valieron a Ricardo Ovalle Romero el reconocimiento a nivel nacional e incluso internacional, pues vistió al año siguiente la camiseta de la selección Colombia en la Vuelta a México donde culminó quinto.

Actualmente, el primer y original Llanero Solitario del pedalismo colombiano, vive coincidencialmente solo en su casa del barrio La Esperanza de Villavicencio, donde tiene un taller de mecánica y repuestos de bicicletas, que lo mantiene a sus 77 años, ligado al deporte que lo hizo célebre en la caravana ciclística más importante de nuestro país.

Por Alejandro Gómez Ñustes 

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